Profesor de Economía en la Universidad Francisco Marroquín, en el centro de estudios OMMA, en la IE University y en la IE Business School. En su libro Paro forzoso y capital (1930) afirmó: “El crédito de los bancos es puramente comercial, mercantil o de mercaderías, siempre que no se utilice para la pignoración de depósitos, para la especulación o para otros fines, sino solamente para la venta de mercancías a plazo, salvando todo el período de la expedición y venta de tales mercancías. A estudiar la evolución de estas dos líneas de pensamiento dedicaremos el resto de la lección. El inglés William Stanley Jevons, que descubrió la teoría de la utilidad marginal decreciente de manera paralela a Menger (sin bien con una formulación mucho más inexacta), también escribió un libro sobre el dinero –Money and the Mechanism of Exchange (1875)– en el que sí detallaba varias de las propiedades de que debía gozar un buen dinero: “1. Utilidad y valor; 2. Knapp, ciertamente, dejaba un resquicio abierto a la tesis mengeriana: “El pago es una transacción que implica a la sociedad, sea ésta el Estado, los clientes de un banco o cualquier comunidad de pagadores. Y, obviamente, en caso de basar todo un sistema monetario en el crédito estatal, tal como proponen los neochartalistas, los incentivos del Estado a abusar de su crédito hasta defraudar sus obligaciones son enormes, en cuyo caso una economía sólo podrá salvaguardarse recurriendo a intercambios al contado (en dinero). De entrada, recordemos que Menger considera que una clase de bienes líquidos que pueden aspirar a convertirse en dinero son “bienes en los que, por efecto de las costumbres o de las relaciones de poder, existe la obligación de ofrecer periódicamente en forma de prestaciones unilaterales: por ejemplo, regalos y tributos consistentes en ciertos bienes que se entregan por costumbre o en virtud de relaciones de sometimiento, a personas distinguidas, sacerdotes, curanderos encumbrados, etc., resarcimientos patrimoniales, castigos penales por daños infligidos de acuerdo con la ley, bienes de cierto tipo para regalar según los usos a las novias, etc.”: es decir, dado que el Estado puede llegar a jugar un rol muy relevante dentro de las sociedades, es evidente que por los mismos motivos puede llegar a insuflar una demanda muy intensa sobre ciertos bienes (por ejemplo, aquellos en los que se abonan los tributos), dotándoles de una cierta liquidez que puede llevarlos a convertirlos en dinero: “[Que el dinero surja de aspiraciones específicamente individuales de los miembros de la sociedad] no excluye evidentemente que el Estado promoviera o influyera en su nacimiento, como sucedió con tantas otras instituciones que se formaron de manera análoga”. 2 years ago. by kirsten.gayton. Quizá el modelo teórico neochartalista que mejor explica el proceso de surgimiento del dinero sea el del “gobernador hipotético”, planteado por Wray en Understanding Modern Money (1998). El intercambio indirecto a través de bienes líquidos simplemente se va abriendo camino gracias a la perspicacia empresarial de unos individuos que se dan cuenta que algunos bienes son más fáciles de comercializar que otros. Para tener óptimos resultados en estas lecciones, te invitamos a seguir estos 3 sencillos pasos que nos permitirán identificar tu perfil y preferencias disciplinares. De este modo llegamos al concepto de liquidez: son líquidos aquellos bienes con una demanda más amplia y constante que, por consiguiente, ven cómo su utilidad marginal decrece más lentamente en cualquier mercado y en cualquier momento del tiempo. 5 Beneficios de Tomar Clases en Línea 18 de enero de 2021, 11:58 Durante décadas, la educación estuvo relegada a aulas sofocantes con pizarrones y escritorios incómodos. Como vemos, Laughlin, sin explicitarlo, hace hincapié en un tema que la mayoría de economistas clásicos tenía muy claro y que, después de Menger, todavía lo era más: los bienes que pueden utilizarse como medio de cambio son aquellos que poseen una elevada demanda y cuyo valor, por consiguiente, es estable. 7. Upgrade to remove ads. Blog. Es de vital importancia darse cuenta de que la característica que tradicionalmente ha convertido al oro en un bien especialmente adecuado para ser usado como patrón de valor –la inelasticidad de su oferta– constituye precisamente el germen de todos los problemas que genera. Mises se separó así no sólo de la tradición smithiana sino también de la mengeriana para conectar con la tradición ricardiana, de un modo muy similar a lo acaecido con Irving Fisher en Estados Unidos (si bien, hay que recalcar que el análisis monetario de Mises es infinitamente más brillante, rico, realista, acertado y profundo que el de Irving Fisher o el de la Escuela Monetaria). A los defensores de la tradicional Doctrina de las Letras Reales, Macleod les sirve en buena medida de inspiración porque la amplía, refina y mejora en varios aspectos; a los chartalistas, porque sus errores constituirán la base de su nueva teoría del crédito. No es lo mismo contar con más unidades de sacos de trigo que con más unidades de libros de sánscrito: la utilidad marginal del primero caerá más lentamente que la del segundo. Y por los mismos motivos, cualquier adición a los medios de pago que se derive de la financiación directa o indirecta de proyectos empresariales a largo plazo o no autoliquidables tenderá a desequilibrar la situación global de la oferta y la demanda y a “inmovilizar” a las instituciones crediticias. Publishing platform for digital magazines, interactive publications and online catalogs. 5. Undergraduate 1. Palyi, como Adam Smith, ligó la liquidez de los créditos comerciales a su capacidad para autoliquidarse o autoamortizarse, esto es, al de su capacidad para saldarse a través de la venta en el mercado de las mercancías presentes cuya comercialización estaba financiando ese crédito. Así, el banco estrecha la distancia entre el momento de la entrega del capital y su cobro. Pero, como a continuación comprobaremos, a partir de ese momento fueron completamente ligados. De nuevo, no es complicado hallar una fuerte conexión entre el chartalismo subconsumista y el mercantilismo lawista o el antibullionismo radical de Thomas Attwood que proclamaba a los cuatro vientos que “la guinea se hizo para el hombre y no el hombre para la guinea”. Aunque la nomenclatura pueda parecer compleja, la clasificación de Knapp es bastante intuitiva. Tal como expuso en El orden económico natural (1916): “Es esencial que la fabricación de ese medio de intercambio sea monopolizado por el Estado. Uczniowie nauczą się zapisywać daty oraz poznają ciekawostki na temat hiszpańskiego święta Los Sanfermines. 1. vote. O por expresarlo de otro modo, por lo general las letras de acomodo no podrían circular autónomamente como medio de pago sin el descuento de un banco (pues, salvo excepciones, pocos tenderían a aceptar deudas a corto plazo cuyo mecanismo de liquidación efectiva se desconoce), mientras que las letras reales sí podrían circular sin demasiados obstáculos. Edit. To play this quiz, please finish editing it. Biología . Dentro de estas comunidades de pagos, Knapp llega a incluir el autometalismo, esto es, el uso de los metales preciosos como medio de pago; en su opinión, si el oro se utiliza para pagar es porque quienes los integrantes de esa comunidad así lo acuerdan: “El pago es una transacción que implica a una comunidad, sea ésta el Estado, los clientes del banco o una asociación de pagadores. Las estaciones del tren San Martín que nunca se terminan: ¿qué va a pasar con Villa Crespo y La Paternal? Un sistema de medios de pago que no incorpore el dinero en sus entrañas correrá el riesgo de saldar mala deuda con la creación de nueva mala deuda, siendo el dinero indispensable para discriminar y depurar las promesas de pago ilíquidas de las verdaderamente líquidas. De ahí que exista una diferencia esencial entre el dinero y las promesas de pago garantizadas por la venta de bienes de consumo líquidos: mientras que el dinero es un bien presente, las promesas son bienes futuros, es decir, las promesas simplemente son un compromiso a entregar dinero al acreedor en un momento futuro (sea ese futuro de muy corto o largo plazo). Por consiguiente, tanto en Estados Unidos como en la Europa continental se salvaguardó una cierta tradición de pensamiento continuadora de la Doctrina de las Letras Reales de Adam Smith, si bien esta fue progresivamente marginada por las teorías de la nueva Escuela Monetaria. El deseo de estos bienes (tanto explícito como latente) es tan amplio como constante”. 0. Así, en Banking and Business (1921) se manifestó del siguiente modo: La diferencia entre, por un lado, el crédito de inversión y, por otro, el crédito comercial puede hallarse en el hecho de que, mientras la amortización o liquidación del crédito comercial procede del intercambio de bienes presentes –o de bienes que están a punto de ser consumidos–, el crédito de inversión será eventualmente liquidado como resultado del ahorro que será generado por el incremento de la capacidad productiva (…) [La distinción entre ambos tipos de crédito] suele atribuirse a la diferencia de plazo temporal pero, como ya se ha indicado, la diferencia esencial no es de plazo temporal, sino más bien del uso que se hace del tiempo. Tal como lo describe en su artículo Two sources of credit (2002): Podemos definir el capital circulante social, un concepto que le debemos a Adam Smith, como la masa de bienes terminados o semiterminados en urgente demanda que se desplaza lo suficientemente rápido a los puntos de venta de los minoristas como para que sean retirados del mercado en menos de 91 días (la duración de cada una de las estaciones del año) por parte del consumidor final que pague en efectivo. Como ya estudiaremos con más detalle en la lección 9, el rechazo al dinero y a las finanzas sanas será una constante en el pensamiento de Keynes, coronando toda una tradición inflacionista que arranca con el mercantilismo y llega hasta el chartalismo. Si bien en la lección décima analizaremos con mucho mayor detalle los inconvenientes que para la coordinación espacial acarrea un sistema de tipos de cambio flexibles derivados de interrelación de las monedas fiat nacionales, basta poner de manifiesto cómo los dineros planificados centralizadamente (chartales) pueden acarrear serios problemas de coordinación social y económica, precisamente por haber abortado el proceso dinámico de descubrimiento propio del libre mercado. Dicho de otra manera, aunque, tal como afirmó Carl Menger, muy pocos bienes presentes terminan ascendiendo a la categoría de dinero (el oro y la plata, por ejemplo), existe toda una masa de bienes de consumo que, debido a su alta demanda por parte del consumidor final, adquieren una elevada liquidez que les permite actuar transitoriamente como medio de intercambio. El Sr. Innes ha dado varios pasos en la dirección de demostrar las falsedades de este relato histórico”. Además, la concepción chartalista del dinero como crédito lleva casi por necesidad a abrazar el pensamiento subconsumista: si los medios de intercambio pueden expandirse ilimitadamente por basarse en el crédito, no habrá ningún motivo para que, ante una caída de la demanda de ciertas industrias por un aumento del atesoramiento de dinero, no se incremente la cantidad de medios de intercambio hasta que el gasto crezca de nuevo y los recursos ociosos desaparezcan. Su aceptación general –que es su atributo más importante– procede de ser aceptado por el Estado. Douglas pensaba que en los sistemas capitalistas existía una deficiencia estructural del gasto debido a la insuficiente creación de “medios de pago” para adquirir toda la producción. En otras palabras, la teoría mengeriana puede entenderse como la descripción del proceso lógico por el que los agentes escogen de un modo descentralizado y no deliberado un dinero que no sea el pasivo de un tercero. 10:37 . ¿Acaso no pueden realizarse intercambios entre ciudadanos de distintos Estados que, por tanto, manejan distintos medios chartales de pago? Tan es así que, finalmente, el propio Graeber, después de descartar la explicación mengeriana sobre el origen del dinero, tiene que reconocer que en ciertos contextos como los que apuntamos podría ser válida: “El típico escenario de los economistas basado en el trueque podría ser absurdo cuando se trata de transacciones entre vecinos en la misma comunidad rural, pero cuando se trata de transacciones entre el residente de una comunidad y un mercenario que está de paso, comienza a tener mucho sentido. Gesell fomentaba que el Estado impusiera un dinero que se pudriera con el tiempo para volverlo inatesorable; Douglas que se repartiera arbitrariamente tantos medios de pago como fueran necesarios para reabsorber toda la producción. Pero, por supuesto, la contrapartida de esta ceguera y de estos incentivos perversos inextricablemente ligados a la selección centralizada del dinero acarrea problemas en la coordinación espacial y temporal entre los agentes económicos que de ese dinero debería derivarse. ... Archivos para las clases. Así las cosas, a principios del s. XX no sólo nos encontrábamos con dos teorías enfrentadas sobre el dinero, sino también con una única teoría del crédito circulante verdaderamente sólida: la Doctrina de las Letras Reales de Adam Smith en su versión popularizada por la Escuela Bancaria. Además de lo anterior, Menger le reserva al Estado la función de acuñar la moneda con la finalidad de “perfeccionar el dinero”, tal como recuerda en El origen del dinero: “A través del reconocimiento del estado y de la regulación por parte del gobierno esta institución social del dinero se ha perfeccionado y ha sido adaptada a las múltiples y variadas necesidades de la evolución del comercio”. Frente a la teoría metalista, los neochartalistas pretenden rescatar la explicación avanzada por Knapp, si bien combinándola con las sugerencias de Mitchell-Innes. Además, esta circunstancia, conocida cada vez por un mayor número de agentes, hace que poco a poco las expectativas de todos ellos vayan convergiendo en torno a la superior estabilidad del valor de ese bien líquido, pasando por tanto a aceptarlo sin exigir sacrificios en su precio. En caso de hacerlo, con el tiempo los propios indígenas podrían emplear esa moneda en sus intercambios internos y privados, dado que al tratarse de un bien que todos necesitan poseer en sus justas cantidades, su aceptación por parte del conjunto de la sociedad queda garantiza. Claramente, la teoría chartalista del dinero desarrollada por Knapp pretende oponerse a la teoría de la liquidez del dinero pergeñada por Menger: el primero sostiene que el Estado crea y da contenido centralizada y deliberadamente al dinero, mientras que el segundo expone cómo el dinero emerge descentralizadamente a partir de las acciones no intencionales de los individuos.